Una vez más, nuestro cuerpo y las decisiones que tomemos con él vuelve a ser objeto de discusión.
Parece mentira como continuamente en los medios de comunicación se objetiviza a la mujer con cualquier excusa, incluso con algo tan natural y biológico como es la regla.
La regla es algo sucio, la regla es un tabú.
Y por supuesto, el deporte, un mundo originalmente enfocado a los hombres, es un mundo en el que no se puede hablar de regla. Porque la regla no existe en el deporte. Las mujeres deportistas no sufren la regla, claro que no.
¿Y quién planta cara a esto?
Cuando alguien se atreve a excusar su rendimiento debido a su menstruación -cosa que naturalmente cualquier mujer entendería-, se le puede llegar a juzgar por hablar de un tema tabú, porque es algo que realmente eso no importa a la sociedad, y estás solo buscando el morbo, o bien, estás usando una excusa barata y utilizando la regla como si fuera una enfermedad para justificar tu negligencia.
Pero no.
El deporte no es un mundo de hombres, ni la regla debería de ser un tema tabú para ellos.
Desde el primer momento que como seres humanos compartimos una serie de espacios, los problemas o cuestiones de uno, pueden repercutir en el otro. Es absurdo que se trate a la regla como algo exclusivamente nuestro.
Si bien nosotras sangramos o padecemos esa serie de dolores propios, ellos comparten el espacio en el que nos encontramos, se ven influenciados por lo que a nosotras nos pasa. Y esto es algo cierto, no entiendo qué razón hay para dejarlo a un lado.
Supongo que aún nos queda mucho por evolucionar respecto al sistema patriarcal y aquellas cuestiones que por ser vistas como únicamente femeninas, sufre algún tipo de discriminación.
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