En el día de hoy voy a compartir unas noticias que me preocupan y considero que es imprescindible hablar de ellas en alguna entrada:
Pues bien. Este juego podría ser la evolución de tantos juegos adolescentes que la mayoría de jóvenes han experimentado en su vida.
Aún recuerdo cuando estábamos en el colegio y de repente cuando se iba el profesor o en la parte de detrás del colegio, surgía el morbo de jugar al "Conejo de la suerte", donde cantando una inocente cancioncilla, iban pasando turnos hasta que a quién le tocase le daría un tímido beso en la mejilla a la persona que más le gustara del círculo. Nunca jugué a ese juego, siempre he sido bastante arisca como para soportarlo.
Más tarde, vino la adolescencia y con ella, el juego de la botella. Aquí directamente girabas la botella y con quien te tocara, tenías que 'morrearte', claro que si era alguien que te gustaba, podíais llegar a algo más. Tampoco jugué a este juego. Si un tímido beso en la mejilla ya me daba mala sensación, este juego ya era lo bastante degradante para mí. Me limitaba a observar, si no me quedaba otro remedio que quedarme.
Y bueno, como la sociedad avanza, y como la vida sigue, pues ahora ha llegado el momento en el que hay que dar un paso más y dejar la inocencia al lado, para experimentar cosas de más adultos. Para que nos tomen en serio, que ya no somos críos. Ha llegado el turno del Juego del Muelle.
Y el procedimiento es similar, adolescentes en círculos y van pasando turnos. Aunque en este juego, los chicos están desnudos de cintura para abajo y con una llamativa erección, y las chicas -desde mi punto de vista, el cebo del juego-, se limitan a montarse encima de unos y otros y mover un poco la pelvis durante el tiempo que se les indique, para pasar al siguiente.
¿Quién pierde? El que primero eyacule.
Porque vamos a hacer una pequeña puntuación: Aquí las chicas no son jugadoras, son un material de uso para los jugadores. Son ellos los que juegan, pues son ellos los que ganan o pierden.
Es interesante reflexionar sobre esto.
Podría hablar de muchas cosas haciendo referencia a estas noticias, a este juego macabro. Podría hablar del incremento de enfermedades de transmisión sexual.
Que a propósito, brevemente voy a aprovechar para hablar de esto. Es increíble lo que está pasando, estamos ante una de las generaciones más preparadas y con mayor información, y al acudir a la ginecóloga tiene miedo de recetarme anticonceptivos por miedo de que sea una nueva víctima ante las enfermedades de transmisión sexual. El aumento ha sido brutal. Desde mi punto de vista, desolador. Nuestra mayor preocupación es quedarnos embarazada. Nuestra mayor preocupación debería ser contraer una de estas enfermedades que en muchos casos, con suerte, pueda quitarse con antibióticos. En otros casos, por desgracia, sea incurable.
A parte de esos problemas tan obvios, yo personalmente quería señalar uno al que no se le ha hecho tanta referencia, quizás por qué socialmente no importe tanto.
¿Qué estamos enseñando a nuestros menores?
Por muchos discursos que me den acerca de que esos chavales saben perfectamente lo que hacen, no lo creo. Su desarrollo cognitivo no es el de un adulto. Es una etapa difícil y esa es una de las razones. ¿Qué tenemos que hacer nosotros ahí? Porque considero que nuestro papel debe ser crucial.
Por otro lado, ¿qué estamos haciendo con las mujeres?
Parece que en una sociedad donde cada vez se lucha más contra el machismo y el sistema patriarcal, desde abajo, desde las nuevas generaciones, traen cada vez más arraigados pensamientos y actitudes totalmente denigrantes para la mujer, ¿por qué está pasando esto?
Es una obviedad tremenda que en este juego la mujer es un puro objeto sexual, un material que usar para que el chico ponga a prueba su aguante, "¿cuánto de macho eres, chaval?".
Y qué divertido debe ser para una chica ver como la utilizan de esta forma. Pues la realidad es que sí que es divertido para ellas, porque es un juego, porque no tiene nada de malo, porque todos lo hacen, porque eres una mojigata si no juegas, porque no te tiene por qué pasar nada.
Estamos ante una generación donde lo normal es que tú como chica, mantengas relaciones con todos los que están jugando, te gusten o no, porque todos ellos tienen derecho a ti. Estos chicos tendrán una visión muy positiva del mundo: Tú como hombre podrás "tirarte" a millones de mujeres a pelo, es lo normal, ¿por qué iban a negarse?
Tenemos que analizar cómo podemos intervenir desde la educación sexual, que a fin de cuentas, forma parte de la educación ambiental y desde la pedagogía en sí, para ponerle freno al asunto. A mí al menos, me parece alucinante que esto esté pasando.
Importante preguntarnos el por qué. Desde ahí es desde donde podríamos partir.

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