Me gustaría comenzar el día de hoy con una noticia:
Se habla mucho hoy día del desarrollo sostenible como si fuera lo más innovador y beneficioso para el medio ambiente. No obstante, un desarrollo sostenible siempre se va a mantener mientras haya algo sosteniéndolo. Necesita de otra cosa para sostenerse. ¿Y si ese "algo" falla? ¿Y si no todo fuese infinito (que por supuesto no lo es)?
Para ello, sería interesante investigar y fomentar lo que viene siendo el desarrollo sustentable. El desarrollo sustentable tiene que ver con la autonomía y la participación, más que con la economía y política. Por otro lado, propone un cambio social pacífico que consiga acercarnos más a la naturaleza, a la sociedad y a nosotros mismos.
Para saber más acerca del tema, adjunto el siguiente documental acerca del desarrollo sustentable:
Podemos participar colectivamente para conseguir aquellos intereses tanto para nosotros, como nuestro entorno. El problema es que hay diferencia de intereses entre lo que a la gente le interesa a corto plaza, con lo que le viene bien a la comunidad. Es distinto hacer las cosas para la gente, pero no con ella. Lo que uno considera que es por el bien del otro, puede que ese no lo considere así. Esta es la razón por la que en ocasiones, no conseguimos ponernos de acuerdo a la hora de realizar intervenciones que creamos oportunas para mejorar el ambiente.
No obstante, tal y como decía Freire, tenemos que trabajar la autonomía de la persona para que sea libre y todo aquello que haga, es porque verdaderamente así lo desea, no se le impone. Una de las problemáticas que existen en la actualidad es que a raíz de darnos todo hecho, las personas no tienen muchas motivaciones en cuanto a las metas que persiguen, sino que son metas que se les imponen de manera externa y se limitan a ir completándolas, siguiendo una serie de pasos ya trazados con anterioridad. Cuando fallan en alguno, se encuentran en ese momento de descontrol, desorientación, donde no saben qué hacer en la vida, qué están haciendo o qué pasará. Pero todas aquellas cosas que consiguen no les dan realmente satisfacción, puesto que no son más que lo que se espera que hagan, y no aquello que verdaderamente desean, porque posiblemente ni siquiera se hayan parado a sentarse y reflexionar qué es aquello que quieren.
En cuanto a esta problemática de darnos todo hecho, tenemos un concepto clave que es el asistencialismo.
Nos lo dan todo hecho desde que nacemos. No tenemos que mover un dedo para absolutamente nada. Y de la misma forma que dependemos de nuestros padres de niños, dependemos del Estado de mayores.
De la misma forma que esa dependencia de niños justifica el control que ejercen nuestros padres sobre nosotros, la dependencia que tenemos al Estado justifica el control del mismo hacia la ciudadanía.
Y qué absurdo se ve desde fuera. Pero qué metidos estamos hasta el fondo.
¿Cómo podemos cortar los hilos? ¿Cuál sería la forma menos dolorosa y perjudicial con la que desprendernos de esta necesidad? ¿Por qué pienso que sería perjudicial y doloroso? ¿Tan fuerte es la dependencia o acaso lo que me da miedo es qué pasaría con ese control impuesto?
Son cuestiones a las que aún no soy capaz de responder.

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